Por el camino de la Rivera van las hojas muertas
las trae el viento helado que por su vera corre.
Turbias aguas y las sanguijuelas
cubiertas de lodo que la noche deja.
El dique, los Robles y la Terminal,
los campos desiertos y el llanto de un perro
abandonado y solitario, el solo se consuela
en las noches largas por los caminos de Moreno.
Se agitan las aguas del toventoso río
haciendo olas, de blancas espumas.
Sobre los remansos las almas lloran
que llevó una tarde de densa bruma.
Sos Robles sumiso mirando el río
las hojas marchitas sobre los verdes cardos
repican las campanas de la Iglesia
en el desolado y oscuro Monasterio.
En las arrabales la noche duerme
senderos sin luces en la Terminal
Se oyen los pazos en el gran silencio
murmullos lejanos como ecos vienen.
Por el camino de la Rivera al trotecito va
en caballito zaino de negras ojeras
mirando los charcos, las dunas, los campos
sobre su lomo marcado tiene
cicatrices profundas que en su alma lleva.
El Dique, los Robles y la Terminal
La Iglesia, la Plaza y el Monasterio
el bello sol iluminando la vida
por el sinuoso camino de la Rivera.

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