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domingo, 15 de abril de 2012

El perro negro

Lentamente va por la calle
lastimado su alma y su cuerpo
mirando triste la oscura calle
sin nombre, sin hogar y sin dueño.

Rara es su mirada
un ojo negro y el otro celeste
de pelaje negro, y largas orejas
va por la calle como si fuera nada.

Tristeza da verlo sin dueño
que tienda su mano y acaricie su pelo
que sacie su hambre y también su sed
en las frías noches de invierno.

Nada pide y nada le dar,
su mirada triste ablanda al hombre
de vez en cuando le tira un hueso
que con sus dientes romperá sin cesar.

Se pasa el día mirando palomas,
las nubes que pasan, la lluvia que cae,
la oscura noche y la madrugada
y ya en el dia empieza andar
siempre en la calle sin dueño y sin hogar.

                                                        Elba Celedonia Paez