La noche clara, la ventana abierta
la tenue brisa, el calor del fuego,
se anima mi alma a pensar de nuevo.
Sobre la tristeza que la vida encierra.
Tiemblan mis manos al sentir el frío
que el invierno arrastra al soplar el viento
caminando sola, por los senderos lejos
me lleva el pensamiento sobre los recuerdos.
Lejanos días que ya no vuelven
aunque quisiera que volviera el tiempo.
El tiempo deja sobre los silencios
amargas quimeras que en el pecho duelen.
Olvidar no puedo el blanco pañuelo
que secó mi llanto en el largo viaje
en las noches largas fue mi compañero
que apreté en mis manos cuando te fuisteis lejos.
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